
El oficio de inmigrante es mal remunerado, pero propone retos y deja satisfacciones personales que ni todo el oro del mundo puede pagar. No te dejes avasallar ni te rebajes cuando traten de minimizarte. La realidad es que la inmigración es para gente valiente. Si en algún momento has tenido duda de ello no lo pienses más. Dejar tu país de origen, tu lengua, tus costumbres, tu gente, tu familia, tu vida es para personas que tienen deseos de llevar su vida y la de los suyos a una dimensión desconocida, que no siempre estará suspendida sobre una cama de rosas. Es un oficio donde necesitarás mucho más que una fuerte dosis de empuje para poder sobrevivir. Y eso habla del coraje que hay que tener para dar el paso, lo cual de hecho te pone en ventaja...